FACTORÍA ESTOICA

Cuando lo que no quieres oir, sucede

Todavía puedo recordar aquella mañana. Había regresado el día anterior de mi último viaje a Málaga después de un festival frugívoro y un zumbido sordo me despertó. Pensé que había dejado algo eléctrico encendido. Pero el ruido estaba dentro de mí. Según fueron pasando los días se fue agravando, el zumbido se convirtió en eco y después en sordera. Oía todo a kilómetros, incluida mi propia voz, hasta tal punto que si en un grupo de personas …



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