Muerte al Macronutriente 💀

Si tuviera que resumir en una frase todo lo que sabemos sobre alimentación humana sería ésta: El Mito de la Nutrición, es que la Nutrición es un Mito. ¿Toda la Nutrición? Toda la Nutrición. La oficial, la alternativa, la individual y la colectiva. Siento ser yo quien os lo comunique, pero también con la dieta nos hemos montado una película de fantasía. 

Estudié Técnico en Dietética y Nutrición y luego empecé el Grado Universitario de Nutrición Humana y Dietética, pero ni me gusta perder el tiempo, ni que me vacilen con teorías inverosímiles acerca de lo que mi cuerpo necesita. De lo que todos los cuerpos necesitan. Y mucho menos que me cuelen cuentos chinos sobre ciclos de Krebs y transformaciones milagrosas de “comestibles antifisiológicos para los que tu cuerpo jamás estuvo diseñado” en Energía y Proteína humana. Comestibles como los Almidones (metidos en el saco de los Carbohidratos, como si fuera lo mismo un plato de arroz que una manzana), como las Proteínas y como las Grasas. Sí, he dicho Comestibles, no Alimentos.

Podemos llamar alimento al Aire que respiramos, podemos llamar alimento al Sol y si acaso a algunos micronutrientes, de algunos alimentos, especialmente las Frutas, asimilables sólo en su estado natural sin procesar. Pero vamos a dejar de hacer el ridículo ya con eso de que tenemos que poner en nuestros platos Almidones, Proteínas y Grasas. 

Si los comemos es porque nos hemos creído que los tenemos que comer. Y para colmo, a su paso dejan residuos en el cuerpo que lo corrompen hasta destruirlo por completo. Y para más colmo al eliminar estos residuos, como ocurre con TODAS LAS DROGAS, entramos en síndrome de abstinencia con tal malestar que necesitamos frenar esa eliminación de residuos, drogándonos con esa comida de nuevo. ¡Hola Parásitos! A ese malestar, le llamaremos hambre y así tenemos la película completa. ¿Bonito eh? Pues hemos creado toda una teoría nutricional en base a ésta adicción, que ha generado toda una humanidad dependiente de estos macronutrientes por fuera y podrida por dentro. Qué tristeza.

Las propuestas dietéticas actuales son la evidencia de nuestra ignorancia con respecto a qué comer, desde la nutrición estática oficial con esa pirámide en la que todo cabe a presión, porque hay que comer de todo y por que por un poquito no pasa nada. Por un poquito de cáncer tampoco pasa nada? Pasando por todas las propuestas alternativas hasta las que parecen más radicales y supuestos profesionales midiéndose la p.. el ego para demostrar y convencer de que lo que hay que comer son Carbohidratos, especialmente Almidones. No! No! Proteínas de calidad. No! No! Grasas saludables. No! No! Plant Based. No! No! Keto. No! No! Crudivorismo. Y mil teorías contradictorias con más de cien testimonios mágico pendejos a sus espaldas de pérdidas de peso, de recuperación de la salud… Con más de cien mentiras, que NO valen la pena. Sabina’s dixit. 

Pero todo eso que funciona, después siempre falla. Porque un alivio no es una cura. Porque el cuerpo no se cura comiendo, sino ayunando, cosa que ninguna propuesta actual contempla. Y luego la tirita universal: “Es que cada cuerpo es un mundo”. Mis cojones son un mundo! con perdón. Quiero decir, que somos individuos de la misma especie, que compartimos sistema digestivo y biología, así que no me vacilen. 

Ni la Energía sale de la comida. Ni nuestra Materia (proteína humana) sale de la comida. 

Nos saldría a cuenta preocuparnos más por el patrón respiratorio, la calidad del aire que entra en nuestros pulmones, la exposición solar con toda nuestra piel al aire libre, el contacto con la tierra y mil cosas más que están muy por encima de lo que masticamos y tragamos. 

Y hablando de lo que tragamos, nos saldría a cuenta también poner más atención en lo que no tragamos y si realmente queremos recuperar la Salud (que hoy nadie conserva) es más eficaz centrarnos en DESINTOXICARNOS, antes que en NUTRIRNOS. Escoger lo que metemos por la boca más por sus cualidades detersivas, disolventes, barredoras y limpiadoras, que por la lista absurda de propiedades nutricionales. Que visto lo visto, no nos ha servido para nada. 

Probablemente podamos vivir sin comer, mucha gente ya lo hace sin saberlo, aunque traguen comestibles cada 3 horas para mantener a raya su síndrome de abstinencia. Lo digo desde hace décadas: “Quieres ver respiracionistas? Ve a la cola de un McDonalds”. Pero eso no es alimentarse. Es drogarse que es muy diferente. El problema es que no estamos llamando a las cosas por su nombre y si justificamos un acto porque todo el mundo lo hace, no estamos reconociendo el malentendido.

¿Entonces qué comer? En primer lugar, no sabrás qué hacer hasta que no comprendas la situación. Hasta que no consideres que el hecho de comer, tiene una finalidad biológica que nada tiene que ver con tu síndrome de abstinencia (o hambre) con tu bienestar y tu placer, sino más bien con cerrar un ciclo biológico, es más una relación abono – árbol – oxígeno que una necesidad. Dicho ésto el único alimento que no nos robaría energía ni dejaría residuo en nuestro organismo sería la Fruta, y no toda la fruta, ni mezclada en macedonia style, ni repleta de pesticidas, ni inmadura… a partir de ahí TODO es antifisiológico. Claro que hay niveles, no es lo mismo comer una fruta cocinada, un vegetales sin almidón o vegetales cocinados (que serían los menos dañinos) que comer grasa (relativamente inocua si se consume con moderación) que comer proteína y almidón (que son como guatemala y guatepeor). 

Teniendo en cuenta que cualquiera de las propuestas actuales se basan en sobrealimentación, en malas combinaciones, en dietas de limpieza agresivas en cuerpos muy sucios, en restricciones de algún macronutriente (keto, paleo, low carb, high carb, starch solution, low fat) la verdad que pelearse y berrear por si lo que hay que comer es Proteína, o Grasa o Almidón es como discutir si es mejor darse en la cabeza con un palo, con una piedra o con un ladrillo. 

Si acaso el cuerpo necesita algo y si acaso puede asimilarlo, lo hará de la forma más eficiente, es decir a través de micronutrientes. Si comemos macronutrientes es por síndrome de abstinencia, por ser incapaces de enfrentar los síntomas del proceso de desintoxicación que se arranca en el cuerpo cada vez que aligeramos la dieta (aunque lo llamen hambre, nada tiene que ver con el apetito) pero de ahí a garantizar que se necesitan estos macronutrientes y que son capaces de hacer algo en el cuerpo enfermo, hay un abismo. Además si analizamos que los paleo sobreviven sin carbo, los high carb sobreviven sin proteína y sin grasa, y todos siguen vivos (o muertos en vida que es a lo máximo a lo que pueden aspirar). ¿Entonces por qué si dejamos los almidones, las proteínas y las grasas no íbamos a seguir vivos también? 

No pretendía convencerte, no quiero que pienses como yo, sólo quiero que pienses. Y si pensamientos como éste llevan a tu interlocutor a una falta de argumentos tal que sólo le queda diagnosticarte ORTOREXIA, diré que mi único Trastorno de la Alimentación es que NO ME TRAGO NADA. Ni de lo que ponen en las pirámides alimentarias, ni de lo que me quieren poner en el plato, ni de lo que nos cuentan los expertos. Y espero que tú tampoco te lo tragues, porque se te va a indigestar hasta el final de tus días. 

Llegados a éste punto, las mil ton-teorías, dietas y recomendaciones nutricionales del panorama de la Salud, la Medicina y la Nutrición (especialmente la Dietoterapia), las listas infinitas contradictorias de alimentos buenos / malos, las miles de horas de vídeos y podcast grabados en torno a los distintos enfoques en alimentación y esos cantos de sirena que nos verborrean las súper propiedades de los súper alimentos que tu cuerpo intoxicado jamás asimilará… tienen los días contados y por justicia divina pronto arderán en la hoguera.

Pero tú has recibido este mensaje porque tienes interés REAL en RESOLVER el problema de la alimentación humana, al menos de la tuya.

Quizá nos lo hemos planteado mal y la alimentación humana no debe ser RESUELTA, sino DISUELTA. ¿Te imaginas vivir sin necesitar la comida? ¿Te imaginas VIVIR SIN HAMBRE? ¿Y si ya fuera posible? Imagina un mundo sin comida, sin tabaco, sin alcohol… Sin que ningún adicto creyera ciegamente que los síntomas de malestar por su adicción, son muestra de necesitar una sustancia tóxica para seguir con vida.

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